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lunes, 18 de enero de 2016

Necesitas un plan!

Llevo algunos días y pronto algunas semanas inmersa en la elaboración de un plan de comunicación, como su nombre indica y muchas veces reclamamos: UN PLAN para que una organización emprenda un camino. Sí, sí, es un trabajito más de mi máster, de ése que os hablo y a veces me quejo. Digamos que el deporte de "hacer planes" todos y todas lo practicamos con mayor o menor asiduidad pero, en esta ocasión antes de explicaros idas y venidas me gustaría considerar sobre el plan:


  • Es de COMUNICACIÓN, de como una Organización quiere comunicar tendiendo puentes in-out. Como algunos podéis suponer, para mí, acomodada en mundos científicos me resulta curioso trabajar y evolucionar en la subjetividad, pero bien visto, la vida es subjetiva.
  • Somos 3 PERSONAS nadando en un proceso creativo experimental, 3 personas con formación y experiencia variopinta que negociamos y gestionamos tan bien como podemos ideas, dudas y algún que otro desacuerdo.
  • El plan es para una empresa real y no fácil como es un LABORATORIO FARMACÉUTICO, entidad que pertence a un sector que no goza de la mejor reputación del mundo y que quiere ser transparente.
Desde que empezamos en septiembre, como suele ocurrir en el "cole" nos han ido advirtiendo/asustando con el plan, que si debemos ser originales, innovadores y disruptivos, que si los tribunales serán duros con nosotros, igual con palo como hacían en Fama, que si no hay tiempo, que si no somos productivos, que si presentamos nerviosos, pasotas o apasionados, vamos de todo y más. Me despierta volver a pasar por un proceso de evaluación académica, redactar pensando en la entrega, encuentros para trabajar en grupo y, lo que más me cuesta, horas y horas sentadita en clase. 

Del plan de comunicación que he empezado a hacer me está entusiasmando:
  • Volver a realizar un análisis DAFO para ver más claro
  • Definir los 3 ejes estratégicos que van a marcar nuestro camino
  • Imaginar agendas de comunicación estratégicas y de innovación
  • Analizar los públicos internos y externos a los que vamos a dirigirnos
  • Definir KPI's para evaluar los resultados obtenidos
Ciertamente mucho trabajo por delante y ganas de hacerlo bien, ganas de demostrarme que los años son experiencia y que la experiencia compartida te hace crecer. Y sí, lo admito, "me pone" negociar con mis dos compañeras, bastante por debajo de los 30,  sobre lo que es y no es, lo que veo y no ven, lo que creen y no creo, eso es lo más estimulante para mis neuronas!!!!

Actualización 24/1: del trabajillo sobre un escenario de crisis nos pusieron un 10, tomaaaaa

jueves, 31 de diciembre de 2015

Yo le he puesto 5 E's al 2016

Hoy al levantarme veo y leo mi entorno digital lleno de propósitos para el año nuevo que en unas horas comenzará. El 2015 toca a su fin y quedará en nuestra memoria con sus cosas buenas y sus cosas no tan buenas para pasar a formar parte de la colección de años vividos. Hoy es de esas ocasiones en las que tocaría hacer balance, aplaudir lo que nos gustó y seguramente pasar rápido y de puntitas por lo que no nos gustó. Hoy, no pensaba escribir, hoy quería dejar escapar al 2015 en silencio, dejar que se escurriese suavemente entre mis dedos y que se esfumase en la noche de los tiempos. Así, sin más, pero tras leer el acertado post "Y decidí dejar de quejarme" de María Gomez del Pozuelo, me ha entrado el gusanillo de las teclas y aquí estoy haciendo balance del 2015 y propósitos para el próximo año.

Las nueve mejores imágenes de mi año según Instagram
Antes de escoger los 5 deseos mágicos para el próximo año, voy a intentar enumerar mis top and down five del 2015. Vamos allá:

Mis top five 2015:
Mis down five 2015:
  • No haber mantenido el nivel de actividad previsto con la comunidad #sherpas20.
  • Perder la paciencia con demasiada frecuencia cuando "las cosas no salen como yo quiero".
  • Haber suspendido la asignatura del NO: más de un no a tiempo me hubiera evitado problemas posteriores.
  • Mi peso corporal empeñado en seguir aumentando acompañado de menos actividad física de la deseada, suerte del ineludible padel que me obliga a moverme en buena compañía. 
  • Tirar la toalla antes de tiempo y enfadarme supinamente en más ocasiones de las que debiera.
Y ahora los 5 deseos que meteré hoy en mi zapato izquierdo para el año en el que pondré un 5 en mi vida:
  • EMPATÍA. Quiero aprender a ver la vida desde otra perspectiva, no sólo la mía, sino la de las personas que me rodean.
  • EMOCIÓN. Descubrir lo que nos ofrece nuestro camino por la vida. Esforzarme por encontrar cada día un motivo para sonreír y hacer que los demás también lo encuentren y sonrían.
  • ESFUERZO. Seguir creyendo que el esfuerzo acompañado de tenacidad tienen recompensa, y si no se consigue, el intentarlo siempre deja buen sabor de boca. 
  • EMPRENDIMIENTO. Intentaré que mi proyecto personal/profesional de comunicación en salud llegue a buen fin.
  • (E)SALUD. La mía y la de los míos, entrando en la década de los 50 quizás sea el momento de empezar a escucharse un poco más.

    Buf, buf, menudo año que se va y menudos retos que me he fijado para el que entra!!! Nunca había sistematizado tanto un fin de año, igual, ver la década del 5 tan cerca ha tenido efecto en mí. 

    Bien, ahora sí, muchas, muchas gracias a todos los que os pasáis por aquí de vez en cuando y un muy feliz 2016 cargado de alegrías y buenos momentos para compartir. Por mi parte, una promesa final, seguiré haciendo que las cosas pasen!!!!

    domingo, 27 de diciembre de 2015

    Burocracia, meritocracia y adhocracia. Aprendiendo en domingo!

    A veces hay que pisar sueños para hacerlos realidad
    Este año, como algunos o quizás muchos sabéis (los fines de semana suelo quejarme en twitter de los trabajos y trabajitos que tengo que hacer) he decidido volver a las aulas. Hacía mucho tiempo que no estaba pacientemente (bueno, poco paciente) sentada 5 horas en viernes y 5 horas en sábado todos y cada uno de los fines de semana desde el pasado 5 de octubre y hasta finales de junio del año próximo. Y a decir verdad, al principio me costó, me costó mucho ocupar el otro lado de la clase (en los últimos 4 años he dado muchísimas más clases de las que he recibido), me costó mucho escuchar y atender, pero me costó poco descubrir que siempre, siempre hay cosas por aprender. Llevo casi tres meses en ello, a mis casi 50 he decidido emprender un Máster en dirección de comunicación y ése, es un motivo más para seguir alejada de Miraquebé. 

    Sigo teniendo ganas de escribir, cuestiones que llaman mi atención y motivos para explicar y preguntarme sobre el bien y el mal, lo que somos y lo que seremos, lo que llega y lo que se va, pero, ni estirando las 24hs de cada día llego a todo lo que me gustaría. Así, hoy un domingo de vacaciones navideñas, entre Navidad y fin de año, he puesto los dedos en las teclas para escribir a propósito de un artículo que repiquetea en mi cabeza desde hace días.

    El otro día llamó poderosamente mi atención un artículo que nos presentó Xavier Marcet en el Máster: Adhocracy for an agile age, una interesante reflexión sobre tres modelos organizacionales: la burocracia, la meritocracia y la adhocracia. En el artículo de Julian Birkinshaw y Jonas Ridderstråle se habla de la parálisis por el análisis de datos y el big data que sufren algunas organizaciones
    Los autores abogan no por tener más información sinó en prestar más atención, lo valioso es el ROA (Return Of Attention). Debemos buscar el equilibrio adecuado entre información y atención. Cuando se dispone de los datos, obtener la respuesta correcta es imprescindible pero, en ocasiones, tomar decisiones de manera intuitiva y actuar con rapidez basándote en tu experiencia puede funcionar mejor (ésa es la base de la adhocracia).

    Yo creeo que no existen organizaciones puramente burocráticas, basadas en la autoridad (bueno, la industria farmacéutica casi lo es), meritocráticas, basadas en el conocimiento o adhocráticas, basadas en la acción. Seguro que en cualquiera de ellas podemos encontrar, en ocasiones estilos limítrofes, es decir, organizaciones burocráticas con toques de meritocráticas y organizaciones meritocráticas con algún punto de adhocráticas, e incluso pueden ir variando con el tiempo.



    Bajo mi punto de vista, determinadas cuestiones, incluso en una organización hiperburocratizada, pueden verse bajo el prisma de la adhocracia. Debería ser posible crear estructuras temporales para resolver un problema dado y disolverlas tras encontrar la solución como apunta Alvin Toffler en su libro "El shock del futuro".

    Por todo ello, practicar de vez en cuando tomar decisiones basadas en las opiniones expertas de expertos de diferentes áreas o departamentos que colaboran buscando la mejor solución a un problema concreto seguro que, a todos, nos reportaría mucho más que el: lo haces porqué lo dice el que manda!!!

    miércoles, 2 de diciembre de 2015

    Mi prioridad en sanidad: dejémonos de postureo y hagamos que las cosas pasen

    Cuando desde Diario Médico me pidieron formar parte de los blogueros seleccionados para “opinar”, post en mano, sobre lo que haría si fuese Ministra de Sanidad me dió vértigo. Le dije y le repetí que no era experta en nada, que nunca había trabajado para la Administración sanitaria, que siempre he estado en el “lado oscuro” de la industria farmacéutica y por si todo eso le parecían pocos argumentos, Miraquebé lo tenía un poco olvidado. José debe ser de los tozudos, de los que no se echan para atrás al primer NO, ni al segundo, ni al tercero y aquí me tenéis en este ejercicio de salud-ficción intentando ofrecer cuatro ideas con pies y cabeza. Así pues, allá vamos.

    Hace 16 años que vivo la salud profesionalmente desde un laboratorio farmacéutico y más de 20 años en la Red, buscando y rebuscando como Internet puede ayudar en salud. El binomio me lleva a plantear 4 ideas de éste #siyofueraministra:

    Trabajando todos juntos sumaremos en salud
    Internet y alrededores hay que tenerlos en cuenta
    La industria farmacéutica no es siempre el malo de la película
    Escuchemos para avanzar: los profesionales existen

    Trabajando todos juntos sumaremos en salud

    Las redes se llenan de frases que suenan bien sobre trabajar juntos en salud para mejorar la asistencia sanitaria, poner al paciente en el centro, buscar resultados y un sinfín más de buenas intenciones. Ahora bien, cuando toca hablar de verdad y posicionarse, las voces hablan por los médicos, las enfermeras, los fisios, los directivos, la industria y cada uno a su rollo que aquí nadie dijo que tuviéramos que ser de la banda del CO (cooperar, colaborar, comprometerse, corresponsabilizarse, etc.). Será que tengo espíritu #sherpas20 y haber compartido “mesa y mantel” con 14 colectivos de salud juntos y revueltos me ha marcado profundamente. Así, #siyofueraministra promovería espacios de encuentro, debate y propuesta de soluciones en los que todos los colectivos (pacientes incluidos) participasen en la toma de decisiones o, al menos, en la obtención de propuestas. Sí, cada vez más la sanidad deberá abogar por comités, comisiones y grupos en los que diferentes colectivos consensuen posiciones y acciones.

    Internet y alrededores hay que tenerlas en cuenta

    Ya llevamos años hablando de actitud 2.0, de las grandes posibilidades que nos ofrece Internet en salud y de la necesidad de escuchar a aquellos profesionales que han empezado a “hacer algo”. Es cierto, que muchos dieron pasos titubeantes y sin saber muy bien en que dirección caminaban, esos son los early adopters, los frikis a los que siempre aludimos, pero los años han ido pasando y ahora todo esto de Internet, medios sociales, conversaciones y servicios digitales ya es cosa de muchos más. Los profesionales han empezado a usar, podríamos decir que bastante, las TIC para mejorar la asistencia sanitaria, dentro de un sistema rígido en el que muchas veces, ese uso y aplicación de las TIC’s se ha diluido en su saco de dedicación habitual.  

    #siyofueraministra en este capítulo digital intentaría:

    Fomentar el compromiso del profesional de la salud para desterrar de una vez para siempre el modelo “profesional-funcionario”.
    Flexibilizar las estructuras sanitarias y considerar que la dedicación a las TIC de un profesional (atención digital podríamos llamarla), si suponen un extra, así deben considerarse y deben retribuirse.
    Integrar a los early adopters en equipos de trabajo que “hagan que las cosas pasen” y promuevan el cambio en las Organizaciones (si no se prueba nunca sabremos que hubiera pasado).
    Que los pacientes no vayan al centro de salud a pasar la tarde en la sala de espera, sobretodo a los que ni les gusta ni les apetece, ya que abogan por una atención integrada en la que las TIC sean una herramienta de mejora y acercamiento.

    La industria farmacéutica no es siempre el malo de la película

    16 años son muchos, 16 años explicando una y otra vez que no es sano presuponer siempre mala fe. Somos una industria que investigamos y trabajamos por mejorar la salud de las personas y por ello nuestros fármacos han permitido y permiten restituir la salud de las personas. No sólo proporcionamos tratamientos, también nos empeñamos en ayudar a los profesionales de la salud acompañándoles en su camino hacia la excelencia profesional. Cierto que no siempre las cosas se hicieron bien pero ya llevamos demasiado tiempo con el “sanbenito” puesto. En pleno s.XXI, en tiempos líquidos y cambiantes no podemos seguir con las premisas del siglo pasado, la industria farmacéutica es un sector privado como lo son aseguradoras médicas, centros médicos privados, proveedores de material médico de todo tipo y un largo etcétera. Entre legislación y autorregulación dentro de poco no sabremos a que nos dedicamos. Por todo ello #siyofueraministra escucharía a la industria farmacéutica objetivamente buscando formulas de cooperación y no de enfrentamiento en un país en el que queremos que la sanidad siga siendo universal. 

    Es necesario escuchar para avanzar: los profesionales existen

    Sabemos, y lo sabemos de buena tinta, que gestionar la diferencia ni es fácil ni es cómodo. Horizontalizar una Organización supone acostumbrarse a un nuevo modelo en el que seguramente los dirigentes “clásicos” no se encuentren cómodos. En todas las organizaciones existen “raritos y raritas”, a los que muchos llamarían intraemprendedores. Éstos, lejos de competir con la organización que les acoge, buscan otras maneras de hacer las cosas. Son profesionales, habitualmente apasionados de su profesión, y frecuentemente ignorados e incluso ninguneados. Este es de los 4 el punto más difícil para dirigentes y gestores ¿Cómo integro la diferencia en mis planes? Y ahí, #siyofueraministra pediría a mis colaboradores y a mi misma un “dejar que los diferentes se acerquen”, dejar que propongan y participen en la toma de decisiones sobre la viabilidad, oportunidad y pertinencia de instaurar novedades en el sistema de salud que mejoren, a fin de cuentas, al propio sistema y sus valores fundamentales.

    No creo que estos cuatro apuntes sirvan para ningún programa político de Sanidad, más bien son 4 reflexiones que pueden incluirse en cualquiera de ellos. Podría acabar con 4 verbos bien sonantes al estilo de cooperar, integrar, escuchar y comprometerse pero prefiero que cada cuál elija sus palabras y entre todos, desde nuestra particular perspectiva #hagamosquelascosaspasen.

    domingo, 20 de septiembre de 2015

    Intraemprende y nada contracorriente, es saludable!

    Últimamente día sí y día también me pasa por delante algún texto referente a la intraemprendeduría, o lo que para mí es lo mismo, aquellas personas que trabajan en empresas o entidades de otros y en un momento dado deciden tomar un camino diferente  y dejan de aceptar "siempre se ha hecho así" como respuesta

    Tiempo atrás,  seguramente estaríamos debatiendo lo incómodo que resulta en una compañía tener al grupo de los que nadan contracorriente, los que aceptan mal o muy mal jerarquías pseudomilitares, ponen en tela de juicio y discuten actitudes continuistas y parecen disfrutar con darle la vuelta a todo. Estas personas, ahora son las denominadas intraemprendedoras; en algunas organizaciones han empezado a darse cuenta que pueden servir de motor, que sí, que en ocasiones son pesadas y tozudas a morir, que resbalan, caen y se levantan, se levantan siempre e incluso con más fuerza que antes, como si el tortazo les hubiera servido para coger fuerzas. Yo no sé si soy intraemprendedora, pero como suele decirme mi marido, a pesada y tozuda pocos me ganan.

    Hace unas semanas cenaba con mi amiga Mónica que trabaja en otro laboratorio farmacéutico en Barcelona, ella es responsable de comunicación interna. Charlamos de muchas cosas, como siempre que nos encontramos, y finalmente aterrizamos en los diferentes organigramas de las organizaciones. Todo el mundo, incluso los últimos en llegar, conocen a la perfección el organigrama funcional, el que te explica y en ocasiones te entrega el de recursos humanos que "te acoge". Lo que no te cuentan y con el tiempo se convierte en uno de tus principales activos, es el organigrama informal, el organigrama "que funciona" y que te permite "hacer" en lugar de "pedir, preguntar, esperar, tramitar, gestionar" (seguro que me olvido algún ar). Y para un intraemprendedor ese organigrama informal es el que le permite cambiar, transformar y crecer. Seguramente, los "inquietos" somos expertos en el trueque de las inquietudes, en hacer realidad el "tú me ayudas, yo te ayudo". Ser intraemprendedor solitario es imposible, empezar a solas es el primer paso pero para el segundo y todos los que vengan después será necesario disponer de "adeptos" y ayuda a muchos niveles (ahí empieza la gestión del trueque). 
    Es famosa la frase de que "no todos servimos para todo pero sí que todos servimos para algo", y ese algo es el que nos va a permitir sumar apoyos y fans a nuestra causa intraemprendedora. Saber "empoderar" a los que nos rodean, nos va a permitir expandir el cambio más rápido, más lejos y de manera más consistente. Si además aprendemos a delegar responsabilidades y a aplaudir el trabajo de los fans nuestro camino intraemprendedor será menos empinado.

    Y como diría Julio Mayol, no sabéis cuánto me pone ver que en organizaciones, con poca o ninguna cintura para el cambio los dirigentes se empeñan en contratar a consultores, agencias, expertos y otras especies que rondan habitualmente por el lugar, para que sus "mandos" (sí, raramente esa formación llega al empleado de a pié) asistan a talleres de creatividad, gamificación y gestión del talento.  Quizás se podrían ahorrar tiempo y dinero con tres simples acciones:
    • Mirando a su alrededor, mirando y viendo si es posible que algún/a "subordinado/a" tenga alguna propuesta disruptiva que no se atreve a hacer.
    • Acercándose a sus iguales y no iguales (superiores e inferiores normalmente en las organizaciones) en espacios y/o actividades informales.
    • Escuchando y compartiendo inquietudes, ya que, a menudo, en el entorno profesional cercano o lejano puede estar el/la solucionador/a y no detectarlo.

    En catalán hay una frase popular muy elocuente: hostes vindràn que de casa ens treuran (huéspedes vendrán que de casa nos sacarán), y más cuando en casa (=organización)  estamos con el pié al cuello y la mayoría ni respiran fuerte no vaya a ser que el que observa su cogote le dé una buena colleja.

    Por todo ello, mejor provocar el cambio desde dentro, desde el conocimiento organizativo, desde la convicción de cambiar sabiendo que no va a ser fácil, sabiendo que nos vamos a dar de bruces con las tribus de los "mopongo", "nohacefalta", "nadietelohapedido" y alguna otra que ahora no recuerdo, y que entraremos en el grupo de los que prefieren pedir perdón a pedir permiso.

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