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sábado, 25 de abril de 2015

Hoy me siento mayor

Como de costumbre, una costumbre que ayer llegó a su cuarto año, los estudiantes fueron accediendo al aula y situándose al final, al final del final para ser más exactos. Cuando todos estuvieron sentados, las 5 primeras filas relucían vacías. Como de costumbre, les expliqué que no podíamos pasar las próximas dos horas así: yo en una tarima y ellos a más de 7 metros al final de la clase. Con lo dospuntocérica que soy yo, no sabían con quien se habían topado!!!
Lo solucionamos fácilmente, les dí dos opciones:
  • Que un voluntario bajase a la tarima y pasase las diapos mientras yo hablaba desde la 6a fila ó
  • Que todos se acercasen y entablásemos una "conversación normal"
Triste y sola se queda la facultad (viernes tarde) 
A pesar de sus resistencias optaron por la segunda opción y el ambiente se relajó. Así, todos más cerca los unos de los otros, empecé a contarles que Internet había cambiado y mientras lo hacía iba pensando que, para ellos, estudiantes de 19-20 años, Internet no había cambiado. Ellos, los millennials (y más de uno y una de la generación Z) , nacieron con la Red, crecieron con ella y están evolucionando con ella. Les hablé de "su prehistoria" cuando no había móviles, ni ordenadores en la mayoría de los hogares, y por supuesto ni imaginábamos el 3G que nos permitiría acceder a Internet en movilidad. Y ahí, explicándoles que habían módems de 57K y opciones para navegar sin imágenes (la única manera de no morir en el intento de leer una web en menos de 3 minutos) fue cuando, sin remedio, me sentí mayor. Tuve una extraña sensación de viaje en el tiempo, de aquellas películas en las que Hernán Cortés aparece en pleno siglo XXV rodeado de naves espaciales, uf, uf.

Y ellos empezaron a abrir los ojos como platos, por su cabeza pasaba gente que osaba salir a la calle sin un smartphone en el bolsillo, que no se acercaban a ninguna pantalla en días y casas desconectadas. Nos faltaba un clic, transitábamos ellos y yo por dos mundos alejados y distantes y les hablé de la identidad digital, de su identidad digital, que ellos podían construir y cuidar. Ésa fue la palanca, ése fue el motivo que se cerraron los portátiles y hubo un cambio postural adoptando posición de "esto me interesa". Empezó el diálogo, empezó el intercambio entre 40 personas interesadas por el mundo digital aplicado a la salud. Hablamos de como los estudiantes de medicina y biomedicina trabajan hoy de forma colaborativa gracias a herramientas digitales, convinimos que linkedin y twitter eran los dos recursos básicos y principales para los profesionales de la salud y, reclamaron que la facultad no dé la espalda a la esalud y empiece a incluirla en la formación que reciben. Ah, ni contaros el alucine general con apps y wearables!!!!

Abandoné la vieja facultad contenta por haber conseguido ser más interesante que Facebook y Whastapp aunque fuese sólo un par de horas

Os dejo a continuación la presentación que usé (català): 


domingo, 29 de marzo de 2015

¡OJO! Paciente inconsciente

Desde que empezaron las corrientes dospuntoceristas, lo primero que dijimos, y seguimos diciendo, es que el paciente debe estar en el centro del sistema. Apostamos por pacientes empoderados, corresponsables y epacientes a partes iguales, proclamamos que podían aportar mucho de lo que estaban sufriendo, y pusimos el acento en los "crónicos". Empezamos a escuchar sus historias, a leer sus blogs, a ver sus TED talks y a llevarlos en plan "cuenta tu caso" a congresos, jornadas y mesas redondas.
Regalos dedicados
Y todo cambió, algunos se informaron, se formaron, se asesoraron y crecieron en compañía de profesionales de la salud convencidos del cambio: la medicina participativa. Otros se convirtieron en verdaderas celebrities con agendas apretadísimas que a menudo evolucionan de evento en evento. Y finalmente empiezan a dejarse ver los más peligrosos, los pacientes inconscientes, los que pretenden ir más allá, mucho más allá, de lo que les debería estar permitido. 
El paciente insconsciente no es un fenómeno nuevo, algunos de mis "pacientes de cabecera" ya se han hecho eco de la situación antes que yo:
Y ante esta situación la discusión habitual, sobre la fiabilidad de los contenidos y las opiniones de salud en la Red, se vuelve a complicar. Ya sabéis que como médico, creo y lo he dicho en muchas ocasiones, que los pacientes son y deben ser los protagonistas de su salud, pero de ahí a convertirse en oráculos de dudosa procedencia para otros, pues va a ser que no.  Es verdad, que cada uno puede explicar, con más o menos gracia, como resuelve cuestiones de la vida diaria con su enfermedad. Es verdad, que compartir experiencias ayuda a mejorar y en muchas ocasiones a encontrar nuevas soluciones a "problemillas habituales". Lo que ya no es tan verdad e incluso es inexacto es que por el hecho de ser paciente uno pueda explicar "sentando cátedra" tratamientos y cuestiones médicas de diversa índole sin contar con profesionales de la salud ni con fuentes de información reconocidas. 

Justo el otro día, conversaba de estas cuestiones con Joan Carles March, uno de los profesionales más activos en la tarea de "corresponsabilizar a los pacientes" gracias a la escuela de pacientes de la Escuela Andaluza de Salud Pública. Desde hace años, se forman pacientes expertos en casi todas las comunidades autónomas con el objetivo de ser guía a otros pacientes. Así, Joan Carles debatía en su blog Pantallas ¿Saludables? sobre "Pacientes expertos, ¿sueño o pesadilla?" tras presentarse los primeros resultados de un estudio de evaluación de la formación entre pacientes en diabetes desarrollada por el programa paciente activo del País Vasco y la escuela de pacientes de Andalucía. El artículo es muy interesante y refuerza la idea de que los profesionales de la salud estamos para tratar y cuidar a los pacientes pero que transmitir "lo que se siente" no es posible. Interesantes son las 3 conclusiones finales:
  1. La concienciación y el empoderamiento son claves para conseguir pacientes capaces de tomar decisiones compartidas con los profesionales durante el proceso de enfermedad y poder modificar hábitos y estilos de vida.
  2. El aprendizaje entre iguales tiene un potencial inmenso, en colaboración siempre, con el trabajo de los profesionales.
  3. La formación entre pacientes consigue cambios y resultados positivos.

Por todo ello, OJO con los pacientes inconscientes, aquellos no formados y con poco sentido común que pueden complicar aún más, si cabe, este panorama nada fácil de la salud digital. Y quien sabe, si como apuntaba Joan Carles en nuestra conversación, en breve los autodenominados "pacientes expertos" deberán acreditarse como tales.

martes, 17 de marzo de 2015

Pongámoslo más fácil: #diabetESP

Sabemos, que las iniciativas digitales tienen como uno de sus principales objetivos "FACILITAR", y a partir de ahí cada uno que ponga el verbo donde mejor resultado le dé. A mí, rápidamente se me ocurren:
  • Facilitar el acceso a: información, servicios, conocimiento, etc.
  • Facilitar procesos en salud: citas médicas, seguimiento de pacientes, adherencia a tratamientos, etc.
  • Facilitar la localización y el consumo de contenidos digitales
Y en diabetes estaba todo junto y revuelto, así, hemos decidido sumarnos  a la campaña de promoción del hahstag #diabetESP que tiene por objetivo: 
  • difundir los contenidos sobre diabetes generados o referenciados a España, de forma agrupada y diferenciada de otros contenidos sobre diabetes en twitter
  • monitorizar la presencia de contenidos sobre diabetes en España y poder realizar búsquedas mucho más efectiva
  • poder seguir más fácilmente conversaciones, informaciones y debates 
  • contribuir a fortalecer y aumentar la comunidad de entidades y personas que hablamos sobre la diabetes en España
 Además, queremos destacar, que tanto el hashtag propuesto, como su campaña de difusión es independiente de cualquier entidad pública o privada, nuestra propuesta nace de una conversación en twitter y posteriormente trasladada a un debate en un grupo privado de facebook. 

 Hemos decidido crear esta entrada en el blog como ayuda para iniciar el asentamiento y la promoción de este nuevo hashtag sobre diabetes. Queremos contar con el apoyo de personas y entidades que estén relacionadas con la diabetes y la salud, que sean referentes en las redes sociales y participen habitualmente en ellas, para aumentar la difusión, y poco a poco dar a conocer esta iniciativa, que esperemos vaya creciendo y se asiente como hashtag definitivo, tal y como sucede en otras áreas de salud y que pueden verse en wikisanidad 
Los promotores están trabajando para que durante los congresos de la SED y la SEEP se promocione el hashtag, ya que varios miembros de nuestro grupo acudirán a los congresos.

Así, ya sabes, si quieres agrupar la diabetes española usa #diabetESP


lunes, 9 de marzo de 2015

Mi caos "organizado" para #CarnavalSalud

Me paso el día organizando la casa, quizás llego a ser maniática del orden, no me gusta ver una y mil cosas tiradas por encima de sillas, sofás, camas, mesas, etc. Cuando no tenía niños y sí marido, todo era mucho más fácil, ya se sabe, llegar a un acuerdo entre dos es más sencillo que entre cuatro. Desde que mi chica y mi diablillo empezaron a ser autónomos en casa siempre hay algo fuera de sitio (con el tiempo me he vuelto menos exigente, pero existe un límite del que no paso!). 

En mi despacho profesional intento ordenar, con más o menos éxito, los ya cada vez menos papeles que llegan a mis manos, ahora carpetas por temas, ahora una libreta donde apunto pendientes, notas de reuniones y lo que voy a hacer (sí, sí en el último curso de los 7 hábitos de las personas altamente efectivas me quedó claro que es obligatorio cambiar “el hay que” por “el voy a”) y claro, mi orden digital (folders por temas, por años…). Me llamaron y me siguen llamando la atención las mesas llenas de “pilas” (montañas) de papeles,  siempre pensé que las dos primeras montañas eran de fácil gestión pero más allá la cosa se complicaba. Quizás, quien casi ya no tiene mesa y ha sido invadido por las pilas de papeles debería hacer como en las mudanzas, pila que no tocas en 6 meses a la papelera!.

Y cuando desde Wikisanidad nos propusimos un nuevo #CarnavalSalud para explicar como cada uno gestiona la sobreinformación pensé, uf, ahora sí que voy a tener que organizarme, pues bueno, allá vamos:
  • Twitter: es por donde empiezo, reviso menciones (siempre anima empezar conversando), sigo por mi lista de imperdibles y oteo los hahstags del día. A partir de ahí caen algunos RT’s (mi lista de imperdibles siempre escriben y tuitean algo interesante) y algunas menciones nuevas y de vuelta. También favoriteo lo que queda pendiente de leer o de guardar en evernote o wikisanidad.
  • Feedly: lleno de carpetas según mis intereses, así: recursos geeks, un poco de educación, gastronomía, deporte y mucho de salud. También me sirve para seguir la marca de mi empresa (sí ya sé, mezclo personal y profesional, vosotros no?)
  • Dropbox: allí tengo muchos documentos y archivos (y carpetas compartidas como la de wikisanidad con el amigo Miguel Angel) pero hay tres carpetas que me salvan la vida frecuentemente: 
    • la de bibliografía donde “colecciono” los artículos, informes y documentos variopintos a los que seguramente recurriré cuando necesite datos,  fuentes y evidencia para presentaciones, artículos y similares
    • la de imágenes: mi banco personal en la que acumulo fotografías, dibujos, alguna infografía para presentaciones variadas
    • la de salud 2.0 que se ha convertido desde 2010 en mi archivo de presentaciones pero también de fotografías y otros elementos relacionados con los más de 50 ponencias al respecto.
  • Pinterest: admito que no pintetrasteo cada día pero semanalmente sí. Las imágenes me gustan y tengo bastantes tableros que son el conjunto de recursos relacionados con diversas acciones formativas. También allí colecciono los artículos de los diferentes #CarnavalSalud y comparto otros tableros con amigos 2.0 como el de infografías de esalud y el de infografías de recursos humanos (sí, sí parte de mi caos lo gestiono en compañía)
  • Wikisanidad:  si estamos en “campaña” ya sea el #mir20, un #carnavalsalud o un #tweetup entonces mi uso es varias veces al día. Si vamos a ritmo basal entonces alimento blogosfera y twittersfera de salud. 
  • Mi mundo “Google”: no sé si hoy sería capaz de vivir sin gmail y todas las herramientas que fueron naciendo a su alrededor. Mi cuenta de correo electrónico (seguramente mi sede de operaciones) es de las de “invitación”, es decir de las veteranas y eso me ha permitido ser monicamoro en todas partes. Por enumerar mis servicios favoritos:
    • calendar (mi orden temporal por excelencia, compartido con marido e hijos para no entrar en conflicto)
    • drive (buen sitio para experimentar la magia de los docs compartidos)
    • hangout (la de reuniones nocturnas que hemos hecho conspirando en todo esto del 2.0 como decía algún amigasho)
    • maps (creo y conservo atracciones, hoteles y recorridos de viajes que comparto con los amigos cuando “les toca a ellos disfrutar”)
    • translator (mi ayuda en inglés e italiano fundamentalmente aunque, incluso de català a castellano, no porqué no sepa, más bien por su velocidad y lo bien que lo hace) 
  • Evernote: fantástico para clasificar no sólo por libretas (ahí no soy demasiado estricta) sinó por etiquetas. Hace ya bastante tiempo que gracias al Web clipper en mi Chrome guardo etiquetando con cariño recursos relacionados con salud según se trate de bibliografía, herramientas, 2.0, apps, etc. Mi segundo tema más guardado son los viajes, los que igual algún día hago y los que ya tengo programados.
  • Whatsapp: nunca fui fan de la mensajería instantánea pero últimamente sí que la uso más de lo que esperaba. Y no sólo como primer “silbido” a amigos y colegas cuando necesito algo, también monto grupos que me permiten organizar proyectos, ponencias compartidas, no mesas en congresos,  actividades familiares además de comentar en más de una ocasión lo que está pasando en “la tarima”. 
  • Youtube: mi canal y los canales de otros. En el mío guardo videos familiares básicamente y agrupo los videos que me hacen de entrevistas, ponencias y similares. Favoriteo los videos que me recomiendan por si pueden servirme para actividades de formación y sólo llego a canales desconocidos cuando me pasan un link “que no puedes dejar de ver”. Me gustaría ver más videos, seguro que es uno de mis temas pendientes pero como véis, ocupa el último puesto en el lugar “la vida no me da para más”.
  • Linkedin: cuando tenía más tiempo (de eso hace bastante o quizás nunca tuve más!) leía con cierta asiduidad los resúmenes semanales de las conversaciones que se producían en los grupos a los que estaba suscrita, hoy, creo que casi he abandonado dicha práctica.

Quería ser organizada explicando “cómo me lo monto” pero me he dado cuenta que gestiono la hiperabundacia de información un poco a mi manera

Lo que sí tengo claro es que cuando me lea y revise todos los posts de este #CarnavalSalud seré más eficiente en mi gestión y aprenderé/descubriré herramientas mejores y complementarias a las que ya uso.
Y es que en todo esto, como diría mi padre, cada maestrillo tiene su librillo! 

lunes, 16 de febrero de 2015

Desconferénciate otra vez...

Oscar, Irene, Miguel Angel, Eva, Miguel Angel,
Mònica y Angel en Barcelona el 1/4/2011
Corría el 2011, en twitter la conversación era un hervidero, cada martes un tweetup con el grupo impronunciable, los "simpatizantes" de #hcsmeuES y día, a día más ganas de reunirnos, más ganas de trabajar juntos, más ganas de .... desconferenciarnos. Fue entonces cuando por primera vez creímos (7 entusiastas un poco locuelos a decir verdad) que era posible organizar un evento en el que un grupo de personas de la más diversa índole participase con voz y voto. Creímos que era el momento de vernos, oirnos y sentirnos en el mismo espacio tras meses conversando y debatiendo en la Red. Y sí, los 7 de la foto nos líamos a organizar la 1a desconferencia más o menos generosa en participantes en España (siéntolo por los que digan que la primera desconferencia fue el 1r Congreso de la blogosfera, ilusión se puso pero de desconferencia, tuvo poco o nada). 
No voy a contaros como fue el encuentro de #hcsmeuES un 1 de abril de 2011 Barcelona, en Wikisanidad tenéis mucho material y en este blog también
1, 2, 3 futbolín

Lo que ha ocurrido, es que viendo el otro día el post de Miguel Angel en su Salud con cosas: El fin de los congresos aburridos: ¿probamos con una desconferencia? me acordé de esa 1a desconferencia y de la 2a que he organizado hace apenas 3 meses en Madrid. Sí, parece que lo de desconferenciarme me va y me entusiasma, pues ya he tropezado dos veces con la misma piedra y bien a gustito. 

La desconferencia #Sherpas20 del 4 de noviembre en Madrid nos ha dado "alas" para iniciar un movimiento a favor de reducir la brecha digital en salud y en breve se publicará el Cómo se hizo.

Con dos desconferencias de 75 y 50 personas a mis espaldas sí que me vais a permitir, proponer "cuartro reglas más" a las 10 publicadas en la editorial de PLOS Ten Simple Rules for Organizing an Unconference:

  • Elige un espacio agradable y "diferente" 
Para un evento diferente mejor buscar un decorado diferente. La última vez nos desconferenciamos en un garaje que tenía un futbolín y algunos otros elementos curiosos. El espacio era diáfano y se podía montar y desmontar a voluntad. Los participantes agradecieron no estar "encorsetados" en un espacio rígido y cambiar de ubicación y compañía en cada bloque de trabajo (sí, eso también, mezcla y remezcla al personal que da muy buenos resultados).
  • Sin wifi y sin enchufes ni lo intentes
Los desconferenciantes acostumbran a ser digitales o muy digitales por lo que, pueden pasar sin comer, casi sin beber pero sin conectarse, ni comunicarse va a ser que no. Una buena idea es disponer en cada mesa de trabajo un "ladrón" con al menos tantos enchufes como participantes (y si pueden ser más mejor, algunos llevamos más de un juguete eléctrico!)
  • Vigila el tiempo que vas a invertir en la desconferencia
Los asistentes vienen entusiasmados a la reunión, con ganas, muchas ganas de opinar, discutir, proponer, debatir y mucho más haciendo un esfuerzo intelectual grande, grande. Así, os recomiendo dividir el evento en bloques de como mucho 90 minutos de duración intercalando pequeños descansos. A ser posible no superar las 4-5 horas de trabajo efectivo, a partir de ese momento "las neuronas quedaron exprimidas y dan para poco más.

  • Todo cambia, nada permanece
Si montas una desconferencia para explicar "tu cuento" y buscas el asentimiento incondicional de los desconferenciantes, olvídalo, eso no va a ocurrir. Si te atreves a desconferenciar a un grupo de personas, heterogéneo, con fuerte personalidad, referentes en su colectivo y/o especialidad, casi, casi os puedo asegurar que "tu cuento" acabará dado la vuelta como un calcetín. Si te atreviste a probarlo, el nuevo calcetín del revés será el resultado real de la tan oída inteligencia colectiva practicada en estado puro (no te enfades, puede suceder y sucederá pero 24 horas después estarás contento con el resultado).

Pues venga, quien es el próximo? Cantamos aquello de desconferénciate otra vez, desconferénciate otra vez! 

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