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viernes, 21 de octubre de 2016

El placer de recibir mucho más de lo que damos

Que duro escuchar en primera persona, pausadamente, sin sobresaltos, la historia de quien ha vivido en la calle. Que extremadamente sencillo es pasar de una vida "normal" o mejor dicho convencional: casado, con trabajo, mujer e hijos, a vivir sin nada en un banco. Que fácil es perderlo todo, que fácil es reventar los 3 globos que guían nuestras vidas: familia, trabajo y amigos. Así explicaba esta tarde Jordi su historia más reciente. La historia de un hombre que, encadenando un traspiés tras otro, se encontró "de patitas en la calle". Contaba hoy que perdió el trabajo, su mujer lo abandonó, su familia le olvidó y los amigos se esfumaron sin remedio. Así ha empezado Jordi su relato en el acto del 20 aniversario del centro de acogida diurno Folre para personas en situación de sin hogar esta tarde en Badalona. Estábamos en la cripta de la iglesia Sant Josep de Badalona y mientras Jordi hablaba el silencio era absoluto, las caras serias, muy serias y el relato directo al corazón. Nos ha explicado sus 10 largos meses en la calle, durmiendo en la playa, los cajeros y cualquier sitio en el que caía cuando ya no podía más. Y cuando más hundido estaba, un guardia de seguridad le tendió la mano, le dio de comer, le dio de beber, le miró a los ojos... Le ofreció su cariño y su ayuda, dos palabras simples que significan mucho. 
Del guardia de seguridad a los servicios sociales y luego a Càritas, donde ha encontrado personas que lo han acompañado en su proceso de vuelta, en su nuevo camino, en ser "alguien" de nuevo. Y lo ha contado sin que la voz haya temblado, mirando a los ojos de todos los que estábamos en los bancos, con decisión y mucha, mucha valentía.
Puedo aseguraros que el ejercicio de mirarlo directamente a la cara ha sido toda una prueba, como cuesta mirar de frente lo que a menudo ni vemos cuando caminamos a paso ligero por la calle! Y cuando Jordi se reencontró consigo mismo quiso estudiar, y ahora es técnico sociosanitario y quiere seguir, quiere estudiar más! 
Ilusión y esperanza, creo que son las dos palabras que mejor resumen lo que hemos vivido esta tarde.
Ilusión por la vida, ilusión por las personas que te acompañan, ilusión por encontrar una mano a la que aferrarse cuando todo va mal.
Esperanza en las personas, esperanza en quien te ofrece un poco de cariño en tus peores momentos, esperanza por una sociedad comprometida y responsable con aquellos que no tienen nada.

Y sí, ayer me llevé muchísimo más de lo que había podido dar, me llevé en el corazón los ojos de Jordi que sonreían, me llevé una lección de vida.


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